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Papi fútbol

A Pedro ¡A la gran pushica ! Vos, Ronald ¿Estás bien? –e xpresó Juanito, con su típica expresión de preocupado, pero más que preocupado, de ahuevado . La jugada había sido sustancialmente rápida. La sacó Pepe de la portería, a la derecha estaba Catracho, luego, Catracho la pasó al centro y la tomó Rotoplast. Rotoplast se la filtró a Ronald, pero en esa jugada Juanito estaba decidido a no permitir más goles; toda la vida le habían destacado su singular parentesco con la mierda, pero en los últimos días la clara analogía había sido aún más resaltada. Diez a dos el lunes, once a cuatro el martes, quince a uno el miércoles, nueve a cero el jueves y ese viernes, Juanito había decidido terminarlo, de una vez por todas. Pero se excedió, uno no se barre y con plancha en pleno concreto, y menos al viejo del grupo. Llegó Danny – D ejalo vos, Juan – y tras una pausa resaltó–. Cerote . Danny era el mejor cuate de Ronald. Se habían conocido en los primeros días de primero básico. ...

Primer acto

Yo solía llegar al salón de clases mucho antes que los demás, y esperaba ese primer día con ansias ante la incertidumbre de las personas que volvería a encontrar y de aquellas que conocería, e intercambiaría miradas, anécdotas, relatos y refacciones por primera vez. Hoy, ya mucho tiempo después, logré corroborar aquellas historias que me compartía Pepe sobre sus viajes a Jutiapa durante las vacaciones. Logré ver los atardeceres en aquellos lejanos montes que se postraban uno encima de otro, adoptando matices dorados, escarlata y oro en relación con el descenso del sol. Líneas curvas y paralelas nacientes en cada una de esas colinas, en juegos de verde, y como recuerdo: marcas en el tiempo del trabajo de los hombres y mujeres que viven de ellas. El calor de oriente era como me lo contó Pepe, “ esa necesidad tan cerota de sacar el banquito, la silla plástica, o de simplemente echarse sobre la acera, frente a la casa, junto a la puerta, y saludar con un “Oii” a todo aquel que pasara”. ...

Ventanas

A Marcelo “Somos ventanas, corazón Vidrios empañados porque hace frío Afuera y adentro somos tibios (aún)” In The City Of Blinding Lights – Marcelo de León Marcelo dice que somos como ventanas. Ventanas que se empañan porque afuera hace frío, pero por dentro aún nos guardamos tibios. Inclina su rostro y me ve por encima de sus lentes negros y cuadrados. Guarda la expresión seria y callada, mientras llevo la botella a mi boca, asimilando la magnitud de sus palabras. Ventanas. En mi mente solo quedan: ventanas . Y hace una expresión aceptándolo, de conformismo. Voltea a otro lado y pareciera que finalmente experimenta la comodidad como para compartir esa analogía. Siento su alivio, pero no sé si él percibe mi miedo. Soñamos con escribir textos, pintar conceptos, cantar mundos. Y es un tema sensible para ambos. La autenticidad, ese qué que nos brinda alivio y que dignifica la obra, la colocamos por encima de todo lo demás, pasando minutos que se vuelven horas discutiéndola y ...