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Gravedad

  En el borde del vaso se resaltaba la pequeña gota, una gota producto de la condensación, lentamente las demás pequeñas gotas se acercaban, se unían, se fusionaban, hasta que adquirían el suficiente peso para romper con la fuerza que las mantenía estáticas al vaso. La gravedad puso de su parte y la atrajo sutilmente al centro del planeta; en el trayecto devoraba otras gotitas, y crecía, doblada para la derecha, luego en línea recta, perpendicular al horizonte, doblaba para la izquierda, y seguía devorando pequeñas gotas condensadas en la parte externa del vaso; el vidrio se convirtió en una forma cilíndrica de éter, el agua las estrellas, estrellas fugaces, lluvia de estrellas, era todo explosión y diversión cuando una mano amiga, temblorosa en el trayecto, tomó el vaso, los cinco dedos más gran parte de la palma, y lo llevó a la boca entristecida de Armando, cabizbajo. Todo el cuerpo recostado hacia su lado derecho, con expresión de embolia o post derrame; los labios un tanto sep...

Marta

  A Gustavo, Marcelo, Aníbal y Pedro Amigos de Baal   No era una mentira que me gustara Marta, típica niña vecina hija de fervientes católicos carismáticos; su ropa una talla más grande con tal de no incitar al pecado, al morbo, pero ¿cómo no incitar al morbo una joven tan bella que degustaba de los helados de bola con tal ferocidad, con tal lujuria ingenua? Al menos de esa forma la miraba yo; sus faldas coloridas hasta las rodillas, sus tan femeninas chinitas : a veces negras, otras azules… en total le conté unos quince pares de chinitas . Le encantaban, como a mí me encantaba verla en la heladería, en la tienda, en la panadería, siempre a punto de expresar tan dichosa palabra de saludo, ese tan difícil - “¡Hola!”-. Marta, si supieras que fue por ti que empecé a ir al grupo de jóvenes católicos de nuestra parroquia dedicada a la guadalupana, que fue por ti que me aguantaba el sueño ante la prédica de esos pubertos llenos de acné, sudorosos y con brackets , tantas veces ...